martes

“Lo que estamos viviendo hoy es un premio al esfuerzo”


De la mano de un
revival comercial que devolvió la masividad a los grupos más destacados de la década pasada, Vilma Palma e Vampiros regresa a los escenarios de Buenos Aires con sus clásicos hits bolicheros. Sus líderes, Mario “Pájaro” Gómez y Gerardo “Largo” Pugliani hablan del presente de una banda que logró reacomodarse.

Nota publicada el 06/11/09 en: Gente Online

El mercado de la música, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, suele nutrirse de fenómenos que suben a los más altos niveles de popularidad para luego perderse en la estratósfera. Detrás de esas canciones, buenas, malas, pegadizas o bailables, hay músicos que luchan por seguir vigentes y adaptarse a los vaivenes de la industria. Muchos quedan en el camino, otros más obstinados insisten y buscan la manera de continuar en carrera. Tal es el caso de Vilma Palma e Vampiros, un grupo con 19 años de trayectoria, diez discos editados y un pasado que les da una mano para reposicionarse en la actualidad. Su presente está plagado de buenas noticias, recién llegan de una gira por toda América, acaban de editar un cd y un dvd en vivo y están a punto de tocar por primera vez en el teatro Gran Rex. Sentimientos y proyectos de una banda que vuelve a asomar la cabeza.
–¿De qué se trata el nuevo disco que están presentando?
Mario: Es un show en vivo que grabamos en 2007 en el Roxy de Buenos Aires. Tiene todos los éxitos del grupo reversionados, con un set acústico y cuatro temas nuevos. Resume lo que es Vilma Palma hoy, pensá que ya tenemos 19 años como grupo y nunca habíamos hecho un trabajo en vivo, nos lo debíamos. Hay toda una nueva generación de chicos que nos escuchan y está buenísimo que puedan acceder a esas canciones que pegaron en los noventa.
–¿Cómo les fue en la última gira que hicieron por Estados Unidos y Sudamérica?
Gerardo: En realidad vivimos de gira, pero este año fue más fuerte porque se sumaron más conciertos, como los de Argentina. Hicimos veintidós shows en Estados Unidos, seis en Perú, y otros tantos en Ecuador, Guatemala, Colombia. Nos la pasamos girando pero estamos contentos porque es lo que nos gusta hacer.
–¿Cómo suele ser la reacción del público en el exterior?
Gerardo: Ahora se ha logrado igualar un poco el felling con la gente, pero desde el inicio, Vilma pegó muy fuerte en Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador. En Centroamérica tenemos muchos fans, allá seguimos haciendo estadios. Acá bajó un poco la cosa, pero allá somos, no sé, como Cristian Castro, bien masivos.
–¿Es más difícil el público porteño?
Mario: No, porque cuando hicimos el Roxy fueron un montón de chicos, hicieron pogo y cantaron los temas a full. Lo mismo cuando tocamos en la Fiesta Bizarren o en el ND Ateneo el año pasado, siempre a sala llena. Es más, te diría que es un público muy lindo el de acá.
Lo que sí, es un desafío grande volver a hacer un teatro de la calle Corrientes después de más de quince años. El último fue el Opera en 1994, así que va a ser una experiencia muy linda.
–¿Por qué pasó tanto tiempo desde su último teatro en la ciudad?
Mario: Cambiamos de disquera, de manager y nos fuimos diluyendo en Buenos Aires. Nunca dejamos de tocar pero el trabajo empezó a salir por otros lados. No te olvides que en el 2001 nos fuimos a vivir dos años a Estados Unidos. Allá grabamos Vuelve a comenzar que fue nuestro octavo disco. Cuando regresamos tuvimos que probar músicos y armar la banda otra vez. Son muy pocos los grupos que se mantienen en lo alto siempre, es difícil, salvo que seas los Beatles o los Stones. Lo que estamos viviendo hoy es un premio al esfuerzo.
Gerardo: Tuvimos la suerte de poder difundir los discos en tantos países que cuando se nos caía en uno podíamos sobrevivir y mantener la banda en otro y así nos fuimos reacomodando.
–¿Puede que su caso sea como el de esos artistas que no son profetas en su tierra, pero les va muy bien en el exterior?
Mario: No, eso lo dice el periodismo de Buenos Aires.
Gerardo: Puede no gustarte Vilma, pero lo que no podés negar es su trayectoria. Tenemos 20 años de carrera, por ende hay mucha gente a la que sí le gusta.
Mario: A veces me preguntan: “¿por qué seguís robando con Auto Rojo y La Pachanga?”, pero, ¿qué culpa tengo si a la gente le gustan esos temas? A los chicos les llama mucho la atención lo que pasó en los noventas, creo que el coletazo de Soda Stereo fue muy importante, para nosotros, para Los Rancheros, para Los Fabulosos Cadillacs.
–¿Cómo se están preparando para el concierto en el teatro Gran Rex?
Gerardo: Para nosotros no es tan común hacer teatros, por lo general tocamos en fiestas, en estadios o en discotecas. El teatro lo tomamos más en serio, vamos a presentar nuevas canciones, estamos ensayando mucho para ese show. Preparamos pantallas, hicimos por primera vez un repaso en fotos por nuestros casi veinte años de carrera. Así que va a ser muy emotivo.
Mario: Vamos a hacer un acústico, otra parte eléctrica, con algunos invitados sorpresa. Va a ser un show para que la gente se quede contenta y pueda comentarlo mucho.
–¿Cómo les gustaría encontrar a Vilma Palma de acá a dos años?
Mario: Con un buen disco.
–¿Están trabajando en un nuevo material?
Mario: No tanto, porque estamos tocando mucho en vivo. Ideas musicales hay, pero hace falta juntarnos en la sala a laburar. Lo vamos a hacer porque tenemos que sacar un disco nuevo y tiene que ser muy bueno o por lo menos tener un par de temas que anden bien.

Página oficial: Vilma Palma e Vampiros

Por: Félix Vallejos

jueves

Estómago



El lugar común lo tiene por invento contemporáneo que sólo concierne a la clase media sofisticada o esnob. Nada más erróneo. El naturismo fue una doctrina ampliamente difundida desde finales del siglo XIX en Occidente y fogoneada, en especial, por los anarquistas, siempre preocupados por mejorar la calidad de vida de los trabajadores. Distintas vetas confluían en esa olvidada ecología social de los pobres: ideales existenciales de “buena vida”; la propaganda de la alimentación “proteínica-racional” en los barrios obreros; la difusión de la “biofilia”, el nudismo y el vegetarianismo; la creación de centros de medicina natural; la promoción de la “procreación conciente”; en suma, el naturismo como ideal de vida social. No faltaron, entre los anarquistas, comunas y restaurantes vegetarianos ni tampoco piquetes contra carnicerías. A sus escuelas, también llamadas “racionalistas”, la vivisección les era ajena; por el contrario, en ellas se enseñaba la vida de la naturaleza por medio de paseos por la ciudad destinados a identificar y escuchar a los pájaros, o bien inspeccionando los prósperos nichos de insectos bajo las baldosas. Un equilibrio posible entre existencia e historia olvidado hacia 1930. Vegetarianismo y anarquismo no conformaron una excentricidad ideológica sino una alianza entre política y cultura popular. Los pobres siempre se han nutrido de vegetales, pues la carne animal (conejos, jabalís, ciervos, ostras, faisanes, además de las reses) fue, y sigue siéndolo, un privilegio de ricos. En Occidente la práctica del vegetarianismo no tiene más de dos siglos, pero en China y en India hace miles de años que la comida está preparada a base de vegetales. Por cierto, los hindúes reverencian a las vacas, pero no dejan de ordeñarlas. Sin embargo, la necedad no deja de expandirse: el ganado necesita de alimento proveniente de tierras de cultivos que podrían ser usadas para nutrir a la especie humana con proteína vegetal; se destruyen bosques para hacer lugar a tierras de pastoreo; y las flotas pesqueras capturan un cincuenta por ciento de pesca inservible que sucumbe en el buque-factoría. Si se considera que los vegetales producen diez veces más proteínas que la carne cabe concluir que la industria de la proteína animal no colabora en la disminución del hambre en el mundo. Sólo un boicot podría detener esta trituradora.

Fragmento de un ensayo titulado La mecanización del Cadaver.
Escrito por Christian Ferrer para El Ojo Mocho nº 18. Buenos Aires, 2004.

viernes

La Fiesta del Imperio


“¿Quién nos convenció de que la música de protesta era grasa?”, preguntaba el cantautor Gabo Ferro, hace poco más de un año, en una entrevista para el canal Ciudad Abierta, y al hacerlo intentaba echar un poco de luz sobre la carga ideológica que atraviesa a la lírica pop actual. Los efectos de una generación despolitizada calaron hondo en el imaginario cultural aunque siempre hubo grupos que resistieron, al menos desde lo discursivo como Mano Negra y Todos Tus Muertos, por nombrar dos de sus principales exponentes. De las entrañas de ese sub-género emerge este año el disco debut de Imperio Diablo, un grupo que combina con mucha lucidez sonidos de la música tradicional andina con reggae, hip hop, dancehall y música electrónica.

Trombón, percusión, trompeta, acordeón, sikus y charango son sólo algunos de los instrumentos que dan forma a este combo festivo que propone el baile como modo de resistencia y utiliza las letras no sólo con un fin concientizador sino también como postales de la cultura popular latinoamericana. Así, aparecen gemas como Rebelión Aymara, un reggae tan impecable como actual que no tardó en musicalizar la espectacularización mediática del conflicto boliviano. Por su parte Diablada, la segunda canción del disco, deslumbra por su descripción de las fiestas populares y articula con sutileza el hip hop y la cumbia, a la vez que Cecilia Wara, charanguista y una de las voces principales ensaya un timbre que la deja cerca de íconos bailanteros como Lía Crucet ó Gladys “la bomba tucumana”.

Para la realización de este primer trabajo, el grupo de Paternal, contó con la colaboración de Ciudavitecos, banda que les ofreció grabar en su estudio, y como Evita cumple, Perón dignifica, la masterización estuvo a cargo de Goy, líder indiscutido del rasta-punky-party local y por supuesto, de Karamelo Santo.

Como en todo álbum debut, la banda plasmó el trabajo desarrollado desde sus inicios allá por 2005, y si bien la producción de las bases demuestra un oído afilado y minucioso, la cantidad de instrumentos y la pomposidad de los mismos a veces juega en contra y da un efecto de sobrecarga o falta de síntesis. Una suerte parecida corre el arte del CD que cuenta con un diseño muy cuidado, de esos que hacen valer el ejemplar original, pero que redunda de colores y símbolos.

Con un inevitable futuro de éxitos por delante, Imperio Diablo, llama la atención sobre las infinitas posibilidades que ofrece la música andina para bailar y matizar los ritmos embasados que se importan desde los otros imperios, los del norte. No están solos en esta táctica de resistencia cultural, comparten las armas con Fanfarrón, Semilla, El Hijo de la Cumbia y Un Kuartito, entre otros. Juntos, “van por un camino de asfalto y van más bien por sus costados”, como dicen en la letra de Fiesta en el Interior. A no perderlos de vista.


Video de la canción Bailar:




domingo

Tecnologías de la amistad

La pregunta ¿qué tienen en común un músico, un electricista, un juez de cámara y un sociólogo? podría disparar muchas respuestas diferentes. Lo que casi seguro nadie respondería, es que todos ellos pertenecen a una micro sociedad autogestionada con casi quinientos miembros, que posee una moneda propia y que hace exactamente tres años practica el arte de conectar gente.
Se trata de Proyecto V, una red de grupos e individuos que intercambian bienes, servicios, habilidades y conocimientos a través de un sitio de internet, que es a la vez un juego económico y un experimento político. Tiene una moneda propia, el venus, que opera como medio de intercambio, como una herramienta de soberanía y como un símbolo de pertenencia al grupo.
El proyecto comienza a funcionar cuando en octubre de 2002, el sociólogo y gestor cultural Roberto Jacoby consigue la beca Guggenheim para llevar a cabo su plan. “Ya desde mediados de los noventa trabajo en el desarrollo de redes multimedia de artistas y tecnólogos a través del proyecto Bola de nieve, Chacra99, la revista Ramona, y Venus. El objetivo esencial está sintetizado en lo que yo llamo tecnologías de la amistad, o sea, tejer redes para reunir a la gente y generar nuevas relaciones”, explica Jacoby.
Para entrar a la comunidad hay que ser recomendado por un miembro activo y tener al menos un servicio o producto para ofrecer en moneda venus. En página principal del sitio aparecen los pedidos, las ofertas, las novedades y la agenda. Los integrantes tiene la posibilidad de publicar todo lo que quieran, mostrar fotos y subir su música. Algunos ofrecen clases de canto, otros piden un acompañante para ir al cine, publicitan sus actividades o difunden sus ideas.
El sitio tiene más de 20.000 visitantes únicos cada mes, y casi mil suscriptores reciben el boletín semanal que resume los últimos mensajes y novedades. Cada integrante posee un espacio con su foto y un texto donde cuenta quién es, a qué se dedica, qué cosas le gustan y qué participaciones tuvo en el proyecto, y todos los miembros pueden ver el perfil de los demás.
Lara Correa, por ejemplo, armó su banda con gente que conoció a través del sitio y cuenta: “Yo tenía ganas de tener un grupo, así que hice un pedido de músicos en la página y me escribieron unos chicos. Nos conocimos, pegamos buena onda y nos pusimos a tocar. También a través del proyecto encontramos otras bandas con las que compartimos recitales y organizamos cosas”.
Aunque existe un predominio de artistas, músicos, diseñadores y otras profesiones relacionadas con la producción y gestión cultural, por lo menos la mitad de los miembros provienen de áreas diferentes. Hay psicólogos, amas de casa, contadores, médicos, desocupados, un taxista, estudiantes y un largo etcétera.La iniciativa trasciende el acto individual que supone el uso de una computadora. Utiliza la tecnología como herramienta, como primer paso para construir lazos y generar relaciones. Jacoby da cuenta de eso: “Estoy seguro que a la mayoría de la gente que estuvo en contacto con el proyecto algo le pasó, algo le sirvió, algo le cambió. Todo muy personal y diferente, pero siempre algo relevante: consiguieron novios o novias, expusieron, cantaron, hicieron teatro, organizaron, ganaron becas, se hicieron famosos, ganaron venus y dinero, tuvieron público, se psicoanalizaron, tuvieron atención médica, decoración, comida. Digo lo que me voy recordando pero es algo tan variado como la vida”.
Nota realizada en Octubre de 2005.